2. Grytviken


11 de noviembre de 1907.

Hoy hemos partido de la estación ballenera de Grytviken, situada en la costa norte de la isla Georgia del Sur, la mayor del archipiélago homónimo, en donde hemos permanecido varias semanas a la espera de que las condiciones climáticas fueran favorables para la navegación. Estas islas, localizadas entre los paralelos 54° y 55° de latitud Sur y los meridianos 35°45' y 38°23' de longitud Oeste; es decir, en la frontera del Atlántico Sur con el Océano Antártico, fueron descubiertas en 1645 por el comerciante inglés Anthony de la Roché, a quien un mar embravecido lo condujo a sus costas cuando se dirigía al estrecho de Le Maire. Dada su ubicación geográfica, las Georgias del Sur se han convertido en un emplazamiento clave para balleneros y cazadores de focas venidos de todo el mundo, así como para expedicionarios que —como nosotros— buscan el amparo de tierra firme antes de enfrentarse a los hielos antárticos.

     Resulta asombroso la gran cantidad de gente que uno puede encontrarse en Grytviken. Dependiendo de la época del año, su población puede oscilar entre el centenar y los varios miles de habitantes. Unas cifras nada desdeñables, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de un lugar inhóspito situado en los confines del mundo. Toda esta confluencia de gente es atraída por la numerosa población de cetáceos que habita las aguas del archipiélago. Y no es de extrañar, pues hay toda una industria detrás de estos pobres animales. De la fundición de su grasa, también conocida como saín, se obtiene un aceite que es utilizado como combustible para el alumbrado, de lubricante para todo tipo de maquinaria o como ingrediente en la elaboración de jabones, velas y cosméticos. Las barbas del animal se emplean como varillas para corsés y parasoles, o en la fabricación de cepillos, fustas, látigos, persianas y otros muchos utensilios. Con sus huesos se elaboran muebles y artesanías, o bien se pulverizan para servir de fertilizante. La lengua es considerada una exquisitez en algunos países, mientras que el resto de la carne se procesa como alimento para perros y gatos. En resumidas cuentas, de la ballena se aprovecha todo, y buena prueba de ello es la factoría ballenera de Grytviken.

     Grytviken es uno de esos lugares que estremece nada más verlos. El día que desembarcamos en la isla llovía torrencialmente, y de la planta de producción manaba un río escarlata que atravesaba las instalaciones y desembocaba en la orilla. La espesa niebla que nos había acompañado durante los últimos días seguía extendiéndose en todas direcciones, impidiéndonos ver con claridad cualquier cosa que se encontrara a pocos metros de distancia. Aquél era un mundo espectral, poblado de fantasmas errantes que deambulaban de un lado a otro murmurando en muy diversas lenguas.

     Nuestra estancia allí no ha sido todo lo hospitalaria que hubiéramos deseado. La presencia de forasteros no parecía despertar el interés de nadie, seguramente a causa del reiterado vaivén de embarcaciones que en su bahía tiene lugar. Sus habitantes, de aspecto lúgubre y aletargado, no son muy dados a relacionarse. Basta con mirarlos a la cara para darse cuenta del profundo estado de tristeza y abatimiento en que se encuentran. Entre ellos se suele escuchar un viejo proverbio que dice: «Más allá de los 40ºS no hay ley; más allá de los 50ºS no hay Dios». Quizá sea así como se sienten; sin un dios que los escuche en momentos de angustia, que les dé calor en la lejanía del hogar, que los acompañe en momentos de soledad. También puede que un oficio tan ímprobo y atroz como el de ballenero les haya ennegrecido el alma hasta convertirlos en simples autómatas, pues eso es lo que parecen; seres sin voluntad propia, y en cuyos ojos ya no se aprecia ningún atisbo de alegría, sólo el vacío insondable de quien ha perdido su humanidad.

2 comentarios

  1. ¡Muchísimas gracias por decirme de quién es la imagen! Cuando la descubrí busqué por donde la había encontrado, pero nada... Me gusta saber de quién son los dibujos que empleo, y la verdad, es uno de mis favoritos el que tengo como imagen del perfil.
    De nuevo, gracias :)

    Tu blog es sencillamente bonito, los dibujos, la temática... Muy buen trabajo :D

    Seguiré las aventuras del Almirante Morgan y su tripulación, ¿podrán conseguir la vía de escape en dos meses o no...?

    Un saludo,
    Damned

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  2. Me gusta el cambio de la imagen, pega mucho con el texto.
    ¡Qué alegría tu retorno!

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