7. Al calor de la amistad


Estos días he llegado a intimar bastante con mis muchachos, y eso no lo digo porque estemos compartiendo la misma tienda de campaña y durmamos apretados, sino porque de verdad estamos llegando a conocernos. Las adversidades que superamos juntos diariamente nos están acercando poco a poco y la barrera invisible que antes nos separaba está comenzando a disiparse. Últimamente estoy notando cómo paso de ser «el Almirante Morgan» a ser «Morgan, el Almirante»; lo cual no quiere decir que me estén perdiendo el respeto como voz de mando, ni mucho menos.

Al final de cada jornada nos sentamos alrededor de la estufa y charlamos de nuestras vidas lejos del Polo, de nuestras familias y amigos, de las aficiones que tenemos o de las metas que deseamos cumplir. Todos tienen historias apasionantes que contar, sobre todo el Alférez de navío Hoffer; un tipo muy divertido que nunca se calla.

La estancia en este lugar tan inhóspito se me está haciendo cada vez más llevadera.

-Diario de Morgan, el Almirante-

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