6. Blizzards y nunataks


La belleza de este continente es tan solo equiparable a los peligros que esconde. La orografía de la zona entorpece en exceso el paso de los trineos, obligándonos a zigzaguear constantemente, y, por si eso fuera poco, la ventisca que nos envuelve está dificultándonos la visibilidad seriamente. Hace días que no consigo ver con claridad ni a los perros que tiran de mi trineo. No hago más que pensar en que, en cualquier momento, uno de nosotros podría ser engullido por la nieve y no nos daríamos ni cuenta.

Creo que comienzo a estar harto de tanta nieve, echo de menos los paisajes que hace sólo unos meses me resultaban tan cotidianos; la concurrencia en las calles, el ruido de los automóviles circulando, el tañer de las campanas de la iglesia y, sobre todo, los árboles. Sí, adoro los árboles, y si ahora mismo viera uno correría sin duda a abrazarlo. Pero, ¡qué le voy a hacer, conquistar el Polo Sur requiere ciertos sacrificios!

-Diario del Almirante Morgan-

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